Cuando servimos una copa de vino y la giramos suavemente, podemos notar unas gotas deslizándose por las paredes de la copa. Este fenómeno es conocido como «la lágrima del vino» o «las piernas del vino» y ha sido objeto de muchas interpretaciones a lo largo del tiempo. Sin embargo, lo que vemos no es una señal de calidad, sino el resultado de un interesante fenómeno físico: el efecto Marangoni, una pista valiosa sobre el cuerpo o el contenido de alcohol del vino
¿Cuál es la ciencia detrás de la lágrima del vino?
El efecto Marangoni ocurre debido a la diferencia en tensión superficial entre el alcohol y el agua presentes en el vino. Cuando giramos la copa, una fina película de líquido sube por sus paredes. Como el alcohol se evapora más rápido que el agua, la tensión superficial cambia y provoca que el líquido restante se agrupe en gotas que acaban descendiendo: estas son las llamadas lágrimas del vino.
Factores que Influyen
Las características de la lágrima pueden darnos pistas sobre ciertos aspectos del vino, como su contenido alcohólico y su viscosidad:
- Graduación alcohólica: Los vinos con mayor contenido de alcohol tienden a formar lágrimas más densas y persistentes, ya que hay una mayor evaporación y una mayor diferencia en tensión superficial.
- Contenido de glicerol: El glicerol es un compuesto natural del vino que aporta cuerpo y suavidad. Los vinos con más glicerol, como algunos tintos de crianza o vinos dulces, tienden a formar lágrimas más gruesas y lentas.
- Viscosidad: La percepción de untuosidad en un vino también puede influir en la apariencia de las lágrimas. Vinos con mayor extracto seco o azúcares residuales suelen generar lágrimas más marcadas.
¿Qué nos cuenta la lágrima del vino y qué no debemos asumir?
A pesar de lo que se suele pensar, las lágrimas del vino no son un indicador de calidad, sino más bien una pista sobre su composición.
Factores a tener en cuenta
- El alcohol y la temperatura influyen en la lágrima: Si el vino está demasiado frío, la evaporación del alcohol es menor y las lágrimas se forman con dificultad. A temperaturas más altas, la evaporación es mayor y las lágrimas pueden parecer más pronunciadas.
- El tipo de copa puede hacer la diferencia: Copas de paredes finas permiten observar mejor las lágrimas, mientras que copas con paredes más gruesas pueden dificultar su apreciación.
- La cata va mucho más allá de las lágrimas: Aunque pueden darnos indicios sobre el alcohol y la viscosidad del vino, una evaluación completa debe incluir el color, los aromas, el sabor y la estructura en boca.
Las lágrimas del vino son un fenómeno físico fascinante que puede ayudarnos a intuir ciertos aspectos del vino, pero no debemos caer en la trampa de considerarlas como un sello de calidad. La próxima vez que sirvas una copa, obsérvalas con curiosidad, pero recuerda que el verdadero placer del vino se encuentra en su aroma, sabor y textura, más allá de la forma en que se desliza por la copa.